30 de Abril. 12 del mediodía. Desierto de los Monegros. Parece que el día despeja, pero a su vez esas nubes se ven arrastradas por un cierzo que poco a poco se va haciendo dueño del devenir de las próximas horas en la Maratón Orbea BTT.

La prueba comienza como casi todos los años, entre una multitud de gente increíble y atravesando las estrechas calles del pueblo de Sariñena hasta abrirse paso en las tierras áridas del desierto mitad oscense mitad aragonés.

Todo va viento en popa, y nunca mejor dicho, hasta el km 60, en el que después de recaudar provisiones en el avituallamiento, las cosas comienzan a ponerse complicadas al girar y ponernos a pedalear en contra del viento desafiante. Rachas de hasta 80 km/h provocan que cada ciclista busque a otro que le haga de paravientos para intentar hacer el menor esfuerzo posible que le ayude a terminar la etapa.

Los últimos 20 km parece que son 50 y que no terminan nunca, algunos acaban empujados a la cuneta, otros con calambres en las piernas por el esfuerzo realizado, pero por fin llegamos a meta, otra vez aclamados por una multitud de gente y con la satisfacción de haber vencido al temido Cierzo de Aragón.

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